Vacunas: por qué importan y cómo mantener tu esquema al día
Prevención4 de octubre de 20264 min de lecturaPor Samuel
Las vacunas son una de las herramientas de prevención más eficaces de la medicina. Estas son las ideas clave para entenderlas.
Gracias a la vacunación, enfermedades que antes causaban epidemias y muchas muertes, como la viruela o la polio, hoy están erradicadas o controladas en gran parte del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la inmunización evita millones de muertes cada año. Aun así, circulan muchas dudas y mitos, así que conviene aclararlos.
¿Cómo funcionan?
Una vacuna enseña al sistema de defensas a reconocer un microbio sin que tengas que pasar la enfermedad. Contiene una versión debilitada, una parte del microbio o instrucciones para fabricarla. Tu cuerpo responde y guarda memoria, de modo que, si más adelante te expones al microbio real, reacciona más rápido y con más fuerza.
Protegen a ti y a los demás
Cuando mucha gente está vacunada, el microbio tiene menos oportunidades de circular. Esto protege también a quienes no pueden vacunarse, como los bebés muy pequeños o las personas con defensas muy bajas. Se llama protección de grupo, y es una de las razones por las que mantener las coberturas altas es importante.
Enfermedades que previenen
- Sarampión, rubéola y paperas.
- Polio.
- Difteria, tétanos y tos ferina.
- Hepatitis B.
- Neumonía por neumococo y meningitis.
- Virus del papiloma humano (VPH).
- Influenza y COVID-19, según las recomendaciones vigentes.
El esquema de vacunación en Ecuador
El Ministerio de Salud Pública ofrece las vacunas del esquema nacional en sus centros de salud. Pregunta cuáles te corresponden según tu edad, porque hay refuerzos que se aplican en la adolescencia y en la edad adulta. Por ejemplo, suele recomendarse un refuerzo contra el tétanos y la difteria cada cierto número de años, y existe una vacuna contra el VPH para adolescentes. Tu centro de salud sabe qué tienes pendiente.
Seguridad y efectos
Las vacunas pasan por estudios rigurosos antes de aprobarse y siguen vigiladas después. Los efectos más comunes son leves y pasan en uno o dos días: dolor o enrojecimiento donde pinchan, fiebre baja y cansancio. Las reacciones graves son muy poco frecuentes. Si tienes alergias fuertes, estás embarazada o tienes una enfermedad que afecta tus defensas, consulta a tu médico antes de vacunarte.
Mitos frecuentes
- "Las vacunas causan autismo." Esta idea ha sido estudiada en muchos países, con millones de niños, y no se ha encontrado relación.
- "Es mejor pasar la enfermedad." Las enfermedades pueden causar complicaciones graves o secuelas; la vacuna ofrece protección sin ese riesgo.
- "Muchas vacunas sobrecargan al bebé." El sistema inmunitario enfrenta miles de microbios cada día, y las vacunas utilizan una cantidad muy pequeña.
- "Si casi no hay casos, ya no hace falta vacunarse." Si se baja la vacunación, las enfermedades pueden volver, como ha pasado con el sarampión.
Guarda tu carné
El carné de vacunación es un documento importante. Guárdalo en un lugar seguro, toma una foto con tu celular y llévalo cada vez que acudas al centro de salud. Así puedes saber qué dosis tienes y cuáles faltan.
Cuándo consultar
Habla con un profesional de la salud si no sabes qué vacunas te faltan, si tuviste una reacción fuerte a una dosis anterior o si tienes dudas sobre tu caso particular. Evita buscar respuestas en cadenas de mensajes o en páginas sin fuentes confiables.
Qué es normal después de vacunarte
Es común sentir dolor, enrojecimiento o una pequeña hinchazón en el lugar de la inyección, y a veces fiebre leve, cansancio o malestar durante uno o dos días. Estas reacciones suelen ser pasajeras y muestran que el cuerpo está respondiendo. Las reacciones graves son muy poco frecuentes. Si después de vacunarte tienes dificultad para respirar, hinchazón de la cara o la garganta, o un malestar que te preocupa o que dura varios días, busca atención médica de inmediato.