Protección solar: cómo cuidar tu piel del sol
Prevención4 de octubre de 20263 min de lecturaPor Samuel
Ecuador está sobre la línea ecuatorial y la radiación ultravioleta suele ser muy alta, incluso en días nublados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV) daña la piel, acelera su envejecimiento y aumenta el riesgo de cáncer de piel. Los efectos se acumulan durante toda la vida, por eso conviene cuidarse desde joven. Por suerte, protegerte es sencillo.
¿Qué es el índice UV?
Es un número que indica la intensidad de la radiación solar en un lugar y un momento. A partir de 3 se recomienda protegerse, y los valores altos o extremos son frecuentes en Ecuador. Puedes consultarlo en el pronóstico del clima de tu celular: si es alto, aplica todas las medidas de protección, aunque el día esté nublado.
1. Usa protector solar todos los días
Elige uno de amplio espectro con factor de protección (FPS) de 30 o más, como recomienda la Academia Americana de Dermatología. Aplica una cantidad generosa en cara, cuello, orejas, brazos y manos; para todo el cuerpo, un adulto necesita aproximadamente lo que cabe en un vaso de chupito. Hazlo unos 15 minutos antes de salir.
Cómo elegir tu protector
Busca en la etiqueta las palabras "amplio espectro", que significa que protege contra los dos tipos de radiación UV, y un FPS de 30 o más. Si vas a nadar o a sudar mucho, elige uno resistente al agua. Revisa la fecha de vencimiento y no uses uno viejo o que haya estado mucho tiempo al calor. Si tu piel es sensible, los protectores minerales con óxido de zinc o dióxido de titanio suelen tolerarse bien. Prueba un poco en una zona pequeña antes de usarlo en toda la cara.
2. Vuelve a aplicarlo
Repite cada dos horas, y antes si sudas mucho, nadas o te secas con la toalla. Un protector aplicado una sola vez por la mañana no dura todo el día.
3. Evita las horas de más sol
La radiación es más intensa entre las 10:00 y las 16:00. En ese horario busca la sombra siempre que puedas, y planifica las actividades al aire libre para la mañana temprano o el final de la tarde.
4. Usa barreras físicas
Una gorra o sombrero de ala ancha, gafas con protección UV y ropa ligera de manga larga reducen la exposición. Los colores oscuros y los tejidos más cerrados protegen mejor que los claros y los muy delgados.
Mitos sobre el sol
- "Con nubes no me quemo." Las nubes no bloquean toda la radiación UV, y puedes quemarte en un día nublado.
- "Una piel morena no necesita protector." La piel más oscura tiene algo más de protección natural, pero también se daña y también puede desarrollar cáncer de piel.
- "Un bronceado previo protege." El bronceado es una señal de daño en la piel, no una defensa.
- "Las camas solares son más seguras." La OMS recomienda evitarlas porque aumentan el riesgo de cáncer de piel.
¿Y la vitamina D?
El sol ayuda al cuerpo a producir vitamina D, pero no necesitas tomar sol por largos ratos para conseguirla: en un país como el nuestro, la exposición breve del día a día suele alcanzar. Para estar seguro de tus niveles, consulta a un médico en lugar de asolearte sin protección.
Los niños y los bebés
Los bebés menores de seis meses deben mantenerse a la sombra y fuera del sol directo. Los niños necesitan gorra, ropa y protector adecuados, porque las quemaduras en la infancia aumentan el riesgo de cáncer de piel más adelante.
Revisa tu piel
Fíjate en los lunares y manchas. Consulta a un dermatólogo si alguno es asimétrico, tiene bordes irregulares, varios colores, un tamaño mayor a 6 milímetros, o cambia con el tiempo. También si tienes una herida que no cicatriza.