Cómo lavarte las manos correctamente
Prevención4 de octubre de 20263 min de lecturaPor Samuel
Lavarte las manos es una de las formas más simples y eficaces de prevenir infecciones, desde un resfriado hasta una diarrea.
Las manos tocan todo el día manubrios, teléfonos, dinero, mesas y pasamanos, y después tocan tu cara y tus alimentos. Así viajan los microbios de una persona a otra. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), lavarse las manos con frecuencia ayuda a reducir de forma notable las enfermedades diarreicas y respiratorias. Es un hábito gratuito, rápido y al alcance de todos.
Cuándo hacerlo
- Antes, durante y después de preparar alimentos.
- Antes de comer.
- Después de ir al baño.
- Después de toser, estornudar o sonarte la nariz.
- Después de tocar basura, animales, la comida de las mascotas o superficies muy usadas, como el transporte público.
- Antes y después de cuidar a alguien enfermo o de curar una herida.
- Al llegar a casa desde la calle.
Cómo hacerlo, paso a paso
- Moja tus manos con agua limpia, tibia o fría: según los CDC, la temperatura no cambia la eficacia.
- Cierra la llave y aplica jabón.
- Frota palmas, dorso, entre los dedos, pulgares y debajo de las uñas.
- Sigue frotando durante al menos 20 segundos, el tiempo de cantar dos veces "Cumpleaños feliz".
- Enjuaga bien con agua limpia.
- Seca con una toalla limpia o al aire. Las manos húmedas transmiten más microbios que las secas.
¿Y el alcohol en gel?
Si no tienes agua y jabón, usa un desinfectante de manos con al menos 60 % de alcohol. Aplica una cantidad suficiente para cubrir toda la superficie de las manos y frota durante unos 20 segundos, hasta que se seque por completo. Funciona bien cuando las manos no están visiblemente sucias; si tienen tierra, grasa o restos de comida, el agua y el jabón funcionan mejor. Guárdalo fuera del alcance de los niños pequeños.
Errores comunes
- Lavarse muy rápido. Cinco segundos no alcanzan: los microbios se eliminan con la fricción y el tiempo.
- Olvidar las uñas y los pulgares. Son zonas donde más suciedad se acumula.
- No secarse bien. La humedad favorece que los microbios se transmitan.
- Creer que el agua sola basta. El jabón ayuda a despegar la suciedad y los gérmenes de la piel.
- Usar la misma toalla de mano para todos en casa sin lavarla con frecuencia.
¿Es mejor el jabón antibacterial?
No necesariamente. Los CDC señalan que el jabón común, usado bien, es igual de eficaz que el antibacterial para quitar los microbios de las manos. Lo que importa es la técnica y el tiempo, no el tipo de jabón. Con los niños pequeños ayuda convertirlo en un juego: cantar una canción de 20 segundos, lavarse al mismo tiempo que ellos y revisar que no se olviden de las uñas y de entre los dedos.
Hábitos que ayudan
Mantén las uñas cortas y limpias, porque debajo de ellas se acumulan microbios. Procura no llevarte las manos a los ojos, la nariz o la boca sin lavarlas, ya que por ahí entran muchas infecciones. En el colegio, aprovecha los recreos antes de comer y después de usar el baño, y si el jabón se termina, avisa para que lo repongan. Lavarte las manos también protege a tu familia, sobre todo a los bebés, a los adultos mayores y a las personas con enfermedades crónicas.
Un hábito pequeño con un gran efecto
La higiene de manos es una de las medidas de prevención más importantes que promueve la Organización Mundial de la Salud. No requiere productos caros ni tecnología: solo constancia. Si lo conviertes en una rutina automática, reduces tus probabilidades de enfermarte y de contagiar a otros.